Cuando se acercaba la época de mi jubilación, hablaba a menudo con mi esposa Fiona buscando la actividad que nos convendría y tendría ocupados.

Evidentemente por mi cabeza pasaban todos los escenarios posibles e imaginables para encontrar una actividad para los dos, dentro del marco de la conciencia de Krsna.

El día de Janmastami del año 2009 en el Bhaktivedanta Manor de Inglaterra, estaba paseando entre las diferentes carpas de la zona del festival y me paré un momento en el puesto de libros. Mientras ojeaba algunos de ellos la encargada me escuchó hablar en español y me preguntó:

¿De dónde vienes, con ese acento?

Le respondí que de Suiza.

Y, ¿qué haces allí? -me preguntó.

Tengo familia, esposa tres hijos y trabajo como técnico especializado en quirófanos

Y, ¿de donde eres? -siguió preguntando.

Nací en un pueblo de Salamanca.

¡Salamanca! exclamó. Acabo de pasar allí 3 meses. En lugar de Suiza deberías estar en Salamanca predicando la conciencia de Krsna a los universitarios.

En ese momento ocurrió algo inesperado, me sentí sumergido en un fuerte estado eufórico de felicidad interna al mismo tiempo que me daba cuenta que, ¡EUREKA!, había encontrado (se me había revelado a través de las palabras de la mujer) lo que quería hacer en mi jubilación: abrir un centro de prédica en Salamanca cerca de la universidad donde otros devotos de Krsna pudieran ganarse la vida haciendo un servicio para Srila Prabhupada, intentando ayudarle en su misión de liberar las almas condicionadas.

Un centro en el que se cocina y distribuye prasadam (alimento espiritual) y dotado de una biblioteca donde todos podrían consultar y obtener los libros de Srila Prabhupada.

Era cierto, lo que decía la señora tenía sentido. La universidad de Salamanca es la más antigua de España y la primera de habla hispana del mundo fundada en el año 1218 por el rey Alfonso XII, en la cual desde la época medieval se podía obtener la licenciatura de teología mas reputada de Europa.

Regresé a mi casa en Neuchátel (Suiza) con un gran entusiasmo y excitación e hice partícipe a Fiona de mi inspiración. Después de haber tomado un tiempo para analizar la viabilidad del proyecto estuvimos de acuerdo.

Empezamos a organizarnos pero otro plan estaba previsto.

Fiona contrajo un cáncer de mama a causa del cual después de tres años que duró la enfermedad abandonó este mundo a la edad de 58 años. El tiempo que le había sido dado para su experiencia en ese cuerpo y en esta vida se había agotado.

Yo pensé en seguir con el plan previsto, pero solo.

Cuando mis hermanas Gelen y Mary y mi cuñado Miguel asistieron a la ceremonia del funeral de Fiona se preocuparon de saber que pensaba hacer de mi vida después de la marcha de mi esposa.

Yo les expliqué el proyecto que teníamos y ellos razonaron ¿por qué esperar a los 65 y porqué en Salamanca?

Mi motivos eran, por razones económicas, y por la universidad.

Ellos me propusieron su ayuda para que lo pudiera hacer ya, sin tener que esperar a los 65 años que, a lo mejor ya no tendría la suficiente energía o salud que se necesitaría, visto la envergadura del proyecto.

Pero suponía hacerlo en Alicante donde ellos viven y donde también hay una gran y conocida universidad.

No es de teología, pero argumentaron que para empezar la hiciera en Alicante y después si el proyecto era exitoso hacer una franquicia en Salamanca.

Después de maduras reflexiones, análisis de las posibilidades de que disponía y de la viabilidad del proyecto, tomé la decisión. Informé a mis hijos y a mi maestro espiritual y me embarqué en esta maravillosa y extática aventura que dio como resultado el nacimiento de Krsna Cuisine.

Así pues emprendí la aventura pero, no lo hice solo, me acompañó mi hija Roane durante todo el tiempo de la construcción del proyecto. Literalmente ocupó la plaza de su madre, Fiona, con mucho amor entrega y dedicación, hasta que el proyecto pudo volar con alas propias, un año y medio después de su apertura.

Puedo decir con mucho orgullo y cariño, que ha sido en gran parte gracias ella, qué se puso a mi servicio con su profesionalismo, múltiples cualificaciones y con su intensa dedicación, sin escatimar esfuerzos, tiempo y dinero y con su actitud de siempre querer ir hacia la excelencia así como su gran apoyo moral, que Krsna Cuisine vio la luz tal como es.

Quiero aprovechar esta ocasión para darle las gracias por todo, y también al mismo tiempo rendir un modesto homenaje a la que fue su madre y mi esposa Fiona, sin la cual este proyecto no habría sido posible.

Humildemente vuestro eterno sirviente ,

Kesava Bharati Dasa

La construcción

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